Las religiosas Clarisas Capuchinas viven la Regla de Sta. Clara (1193-1253) según el espíritu y el proyecto de la reforma iniciada en Nápoles por la venerable Lorenza Longo y aprobada por el Papa Paolo III el 19 de febrero de 1535.

La fama de santidad de este monasterio se difundió rápidamente determinando un notable incremento de monasterios de Capuchinas.

Fue el Papa Urbano VIII quien concedió en 1624 la carta pontificia de fundación para el monasterio de Capuchinas que debía construirse en Turín. El 24 de octubre de 1627 las primeras quince postulantes tomaban los hábitos religiosos en la Catedral de Turín para dirigirse posteriormente al nuevo monasterio situado fuera de las murallas, en Borgo Po. La Fundadora era una hija del marqués de Ceva, Diana, dama de honor de la esposa del duque de Savoia Carlo Emanuele I.

S. Francisco (pormenor) de la pintura de Cimabue
S. Clara (pormenor) de la pintura de Simone Martini

Pronto empezaron las tribulaciones con varios éxodos, primero en la época de la ocupación francesa en 1802 y posteriormente por las leyes Siccardi en 1854: en este último periodo las religiosas tuvieron que refugiarse en Carignano (Turín) y en 1869 regresaron a Turín Borgo Po en su primera casa, donde todavía hoy residen.

El 31 mayo de 1938 nueve de estas Hermanas se trasladaron en Moriondo Moncalieri (Turín) en la villa que heredaron del Dr. Felice Masino y de su hermana Camila Masino Borot para dar comienzo a una nueva fundación.
Al año siguiente se unió al grupo inicial también sor Consolata Betrone y por su voluntad el monasterio fue dedicado al Sagrado Corazón.