Quiénes somos

LA ASOCIACIÓN
“Le anime piccolissime del Cuore misericordioso di Gesù”

Gesu e i bambini“Esta imagen representa al vivo el atrevimiento de Consolata y el abandono en el Corazón Divino, tal como me veía, que no he podido resistir de pegarla en el cuaderno”.
(del diario de sor Consolata Betrone)

“Yo os aseguro: si no os convertiréis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt 18,3).

“Dejad que los niños vengan a mi y no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él” (Mc 10,14-15).

“Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y a los inteligentes y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito” (Mt 11,25-26).

La Asociación “Le anime piccolissime del Cuore Misericordioso di Gesù”  (Las Almas pequeñísimas del Corazón misericordioso de Jesús) que tiene su sede en el monasterio Sagrado Corazón, se constituyó legalmente el 25 de marzo de 1999 por el deseo de un grupo de personas “de ser un concreto testimonio de la acción misericordiosa del Sagrado Corazón de Jesús” (del Estatuto).

“Anime piccolissime (Almas pequeñísimas)”, ya que están empeñadas espiritualmente en el pequeño camino de amor de sor Consolata Betrone y quieren difundir su conocimiento. En este sentido ya se han organizado encuentros de oración, la publicación y la nueva impresión de material biográfico de la Sierva de Dios.

“del Cuore Misericordioso di Gesù (del Corazón misericordioso de Jesús)” porque “en relación con esta imagen de nuestra generación, que no deja de suscitar una profunda inquietud… es menester que la Iglesia de nuestro tiempo adquiera conciencia más honda y concreta de la necesidad de dar testimonio de la misericordia…” (Carta Encíclica Dives en Misericordia del Papa Juan Pablo II, nº VII).

La finalidad de la Asociación es pues espiritual y social por las necesidades morales y materiales de los “hermanos pequeños” con especial atención a los niños pobres, abandonados, aquellos que no son nada y no los quiere nadie. Este empeño cristiano parte del monasterio, que no es sólo la sede legal de la Asociación, sino la fuente viva de su camino espiritual y se empeña en sostener con la oración cualquier actividad.