La oración del corazón con Sor M. Consolata

graffa

cestino

Jesús, Maria, os amo,
salvad almas.

La importancia de esta invocación, corta pero muy poderosa, se puede entender a través de las palabras que Jesús ha inspirado a sor Consolata y que nosotros leemos en su diario:

No te pido sino esto: un acto de amor continuo, Jesús, Maria os amo, salvad almas.

Dime, Consolata, qué oración más linda me puedes hacer? Jesús, Maria os amo, salvad almas: ¡amor y almas! Qué hay de más bello?

¡Tengo sed de tu acto de amor! Consolata, ámame mucho, solamente ámame, ámame siempre! Tengo sed de amor, pero de amor total, de corazones no divisos. Ámame tú por todos y por cada corazón humano que existe… Tengo tanta sed de amor… Apaga tú mi sed … Lo puedes … ¡Lo quieres! ¡Animo y adelante!

¿Sabes por qué no te permito muchas oraciones vocales? Porque el acto de amor es más fecundo. Un “Jesús te amo” repara mil blasfemias. Recuerda que un acto perfecto de amor decide la salvación eterna de un alma. Por lo tanto, ten remordimiento en perder un solo Jesús, Maria os amo, salvad almas.

Son maravillosas las palabras de Jesús que exprimen su gozo por esta invocación y, aún más, por las almas que con ésta podrán llegar a la salvación eterna… Esta promesa consoladora la encontramos muchas veces en la obra de sor Consolata, invitada por Jesús a intensificar y a ofrecer su amor:

No pierdas tiempo, porque cada acto de amor representa un alma. De todos los regalos, el mayor regalo que tú me puedas ofrecer es una jornada llena de amor.

Quiero un incesante Jesús, Maria os amo, salvad almas desde cuando te levantas hasta cuando te acuestas.

Jesús no podría ser más explícito y sor Consolata se expresa así:

Tan pronto como me levanto empezar enseguida el acto de amor, y, con fuerza de voluntad, no interrumpirlo más hasta que me acuesto por la tarde, rezando a mi Ángel de la Guarda que, durante mi sueño, rece él en mi lugar… Mantener este propósito constantemente renovándolo de madrugada y por la tarde.

Pasar bien mi jornada… siempre unida a Jesús con el acto de amor; Él transferirá en mí su paciencia, fuerza y generosidad.

El acto de amor que Jesús quiere incesante no depende de las palabras que se pronuncian con los labios, sino es un acto interior, de la mente que piensa en amar, de la voluntad que quiere amar y del corazón que ama. La formula Jesús, Maria os amo, salvad almas quiere ser simplemente una ayuda.

Y, si una criatura de buena voluntad me querrá amar y hará de su vida un solo acto de amor, de cuando se levanta hasta cuando se acuesta (con el corazón, bien entendido), yo haré, por esta alma, verdaderas locuras… Tengo sed de amor, tengo sed de ser amado por mis criaturas. Las almas creen que, para llegar a mí, necesitan una vida austera, penitente. ¡Ves cómo me transfiguran! Me hacen temible, mientras yo soy solamente Bueno! ¡Cómo olvidan el precepto que yo os he dado: “Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, etc… “! Hoy, como ayer, como mañana, a mis criaturas pediré solamente y siempre amor.

graffa